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Discurso del Sr. Armando Paredes Arroyo, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial, en la ceremonia de la firma del Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, Estrategia contra el Sobrepeso y la Obesidad

Licenciado Felipe Calderón Hinojosa, Presidente de la República.
Licenciada Margarita Zavala, Presidenta del Consejo Consultivo del DIF.
Doctor José Ángel Córdova Villalobos, Secretario de Salud.
Licenciado Alonso Lujambio Irazábal, Secretario de Educación.
Señores Secretarios y miembros del Gabinete.
Señores legisladores.
Señores Presidentes y representantes de los organismos empresariales.
Señoras y señores:

Para el sector empresarial, la iniciativa presidencial del Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, una Estrategia contra el Sobrepeso y Obesidad, refleja no sólo la importancia que tiene el tema para el desarrollo nacional, sino el consenso que existe entre los diferentes actores, políticos, sociales y económicos en torno a este serio problema.

La situación actual demanda una atención inmediata, pero sobre todo corresponsable, ya que no sólo estamos hablando de obesidad, sino de las enfermedades crónicas asociadas a ella, como la diabetes o la hipertensión.

La salud de la población es un componente indispensable para su desarrollo. Una población saludable es la base de una sociedad más próspera.

Es tiempo de pasar al diagnóstico, del diagnóstico a la acción. Si bien el diagnóstico puede ser algo sencillo, el combate y el remedio no lo son, así como tampoco son inmediatos.

La situación a la que hoy nos enfrentamos es el resultado del estilo de vida que llevamos.

¿Por qué?

Porque la obesidad es el rompimiento del equilibro energético; es decir, del balance entre lo que se come y lo que se gasta en la actividad física diaria.

A su vez, este rompimiento es el resultado de la interacción de un gran número de factores y variables económicas y sociales.

En este sentido, sólo en la medida en la que como sociedad seamos capaces de modificar nuestras conductas, seremos capaces de revertir el crecimiento de la obesidad y el sobrepeso.

Al tratarse de un problema multifactorial, su atención requiere de acciones integrales y coordinadas. Requiere de la participación activa de los distintos sectores de la sociedad: Gobierno, sector empresarial, medios de la comunicación, academia, organizaciones de la sociedad y familias mexicanas. En esta tarea no hay atajos ni soluciones mágicas.

Es importante señalar que la acción individual en el mejoramiento de la salud es indispensable. Todos debemos de adoptar un estilo de vida saludable. No hay alimentos buenos o malos por sí mismos, sino hábitos alimentarios saludables o no saludables. Esa es nuestra decisión y nuestra contribución como individuos.

Como sector empresarial, asumimos nuestro rol en esta acción corresponsable. Reconocemos la dimensión del problema y nos comprometemos a actuar en consecuencia.

Por ello, quisiera resaltar el esfuerzo que ha realizado la industria de alimentos, hoy representada por CONCAMIN, CANACINTRA, Consejo Nacional Agropecuario y CONMÉXICO, bajo cuatro líneas de acción.

Primero. Continuar con el proceso de innovación y desarrollo de nuevos productos y explorar las posibilidades de reformulación de líneas de productos existentes, para ofrecer más y mejores opciones a los consumidores.

Proveer a los consumidores de mayor y más clara información sobre la composición nutrimental de los alimentos y bebidas no alcohólicas a su disposición.

Adoptar, como ya lo hemos hecho, medidas voluntarias en la mercadotecnia y publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas, especialmente aquellas dirigidas a niños.

Y, por último, seguir promoviendo la actividad física, el deporte y estilos de vida saludable entre la población mexicana, incluyendo los lugares de trabajo.

Como ejemplo de los avances alcanzados bajo estas cuatro líneas, son el Código PABI, el Programa Elige Estar bien Contigo y más de mil 400 productos reformulados que se han introducido al mercado.

En este sentido, será fundamental estar atento a los descubrimientos que con base en evidencia científica, investigación y tecnología de punta se traduzcan, tanto en conocimiento, como en nuevos productos; lo que a futuro nos permitirá ir ajustando la estrategia de promoción de la salud alimentaria.

Por lo anterior, podemos afirmar que el sector productivo llega a esta mesa con propuestas concretas, interrelacionadas con los instrumentos de política pública, con objetivos, metas y evaluación en el corto, mediano y largo plazo.

Sin duda, el Acuerdo Nacional es un paso importante para potenciar las acciones que hasta ahora se han emprendido: innovaciones tecnológicas, utilización de canales de comunicación con el público y la promoción de actividad física, que representan una oportunidad para explorar nuevas alternativas.

Asimismo, la construcción de una sociedad saludable le imprime una visión de Estado, que reconocemos la dimensión y la complejidad del problema, así como sus variantes sociales y económicas.

El Acuerdo proporciona, además, un invaluable instrumento de diálogo institucional, y permite el Foro Nacional para la Prevención de Sobrepeso y Obesidad, un espacio que nos permitirá enriquecer el debate, aportar soluciones y ejecutar las acciones que sean producto del consenso de los actores.

Por último, reitero la voluntad, el compromiso y la colaboración del sector empresarial de seguir trabajando en el fortalecimiento de los estilos de vida más saludables y en la promoción de la salud alimentaria.

Si bien para ello es indispensable la consolidación de un marco normativo eficiente y moderno, este Acuerdo ya es una muestra de lo que sí se puede lograr con el trabajo coordinado y la participación corresponsable de los diferentes actores, aún tratándose de un tema tan complejo y, sin duda, polémico.

Ojalá que la Firma del Acuerdo sea un ejemplo de cómo avanzar con el trabajo y la participación de todos en las reformas estructurales más urgentes que se requieren para detonar el crecimiento de la economía nacional y, por ende, el desarrollo y bienestar de la sociedad.

Muchas gracias.

Buenos días.